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Salud

¿Las carillas dentales son para todos?

Por Natasha Riquelme B. Cirujano Dentista / Especialista en Periodoncia e Implantología
@dra.natashariquelme

Permanentemente recibo pacientes preguntando por carillas dentales, algunos vienen decididos a hacerlas. Muchas veces traen fotos, referencias o una idea clara de cómo les gustaría que se viera su sonrisa.

Y me parece perfecto, porque las carillas pueden lograr cambios muy bonitos, mejorar el color, la forma y dar más armonía. Sin embargo, no están indicadas para todos, al menos no sin antes revisar lo más importante, que es la base que sostiene todo.

Antes de pensar en cualquier tratamiento estético, lo primero que evalúo es cómo están las encías y el soporte de los dientes. Porque aunque la atención suele estar en el esmalte, la salud bucal no depende solo de eso.

Más de alguna vez me ha tocado explicar que no es el momento de hacer carillas. Y no porque no se puedan hacer, sino porque el entorno no está en condiciones.

Para explicarlo de forma simple, siempre uso el ejemplo de un edificio. Para que una estructura sea estable, necesita bases firmes; no sacamos nada con lograr una construcción bonita si frente a cualquier movimiento esa base falla. En la boca pasa algo muy similar.

Hay pacientes que llegan con encías inflamadas o con sangrado al cepillarse, y en casos más avanzados con pérdida de hueso producto de enfermedad periodontal. Y eso influye directamente en cualquier resultado estético.

Por eso, el primer paso siempre es tratar la base. Controlar la inflamación, eliminar la infección y estabilizar los tejidos. Ese proceso es el que marca la diferencia entre un resultado que se mantiene en el tiempo y uno que no.

Hoy existen tratamientos que, en ciertos casos, permiten recuperar parte del soporte perdido mediante injertos y biomateriales, pero no siempre es posible, ya que depende de cada situación clínica. En casos más avanzados, el objetivo es detener el avance de la enfermedad y conservar lo que aún está sano.

Recién cuando todo está controlado y estable, se puede volver a mirar la parte estética con mayor tranquilidad. Y ahí la conversación cambia, porque ya no se trata solo de cómo se va a ver la sonrisa, sino de cómo lograr que ese resultado se mantenga en el tiempo.

Las carillas son una excelente alternativa en los casos adecuados, pero antes de tomar la decisión, siempre es necesario revisar cómo están los cimientos.