Una Revista Con Identidad Local

Arquitectura

En la arquitectura local
ORNAMENTOS Y MEMORIA

Por Gabriela Méndez Aros / Arquitecta-Difusora del patrimonio arquitectónico angelino
@vanos.angelinos

Las ciudades son libros que se pueden leer caminando y observando con la mirada atenta. Basta salir a la calle para descubrir que los muros hablan, que las fachadas guardan relatos y que la arquitectura, cuando se aprende a observar, se convierte en una forma de memoria.

Hubo un tiempo en que la ciudad de Los Ángeles estaba repleta de detalles y elementos ornamentales y decorativos, que distinguían cada edificación. No eran adornos gratuitos, sino marcas de identidad. Cada edificio parecía querer decir algo: quién lo pensó, quién lo habitó, a qué imaginarios pertenecía. Pocos de ellos van quedando, pero algunos muros nos siguen contando una historia.

Por algunas calles de los barrios más antiguos, es posible encontrar la más variada gama de ornamentos, que va desde detalles de firmas de arquitectos en sobre o bajo relieve, minuciosos herrajes en protecciones de puertas y ventanas, motivos ornamentales en frisos, en entrepaños o sobre dinteles de puertas. Algunos inspirados en culturas antiguas, otros en elementos geométricos, en las iniciales del dueño de casa, o dejando registro del año de construcción.

Mascarones que observan desde lo alto, bichos, quimeras, animales reales e imaginarios, motivos florales que parecen brotar desde el muro, todos forman parte de un paisaje que ya no se construye, pero que aún existe.

En esta ciudad, la gran mayoría de ornamentos se perdieron, pero aquellos que persisten permiten que mientras sigan ahí, la ciudad siga contando su historia a quien esté dispuesto a escucharla y a observarla.