Un tesoro ancestral olvidado
ARTE RUPESTRE EN VILLUCURA
Por Luis Garretón Munita

En 1965, el arqueólogo chileno Julio Montané publicó en la Revista Universitaria de la Universidad Católica de Chile, un estudio sobre un grupo de pictografías y un petroglifo ubicados en Villucura, comuna de Santa Bárbara. Su trabajo constituiría hasta hoy una de las descripciones más interesantes de arte rupestre al sur del río Maule, específicamente en el río Duqueco. En la región del Biobío se conocen los petroglifos de Hualqui, cercanos a Concepción, que suelen ser mencionados como referentes regionales. Aunque, si bien no existe una relación comprobada entre Hualqui y Villucura, su cercanía geográfica permite dimensionar la extensión y diversidad de estas expresiones prehispánicas.
El sitio estudiado por Montané se ubica en la ribera sur del río Duqueco, en una planicie sobre una gran roca que, por su inclinación ofrece refugio frente a la lluvia y el viento. En esa pared inclinada se despliega un conjunto de pictografías pintadas en tonos grisáceos, probablemente hechas con ceniza volcánica, algo difícil de distinguir para el ojo no especializado. Las figuras representan principalmente formas humanas, varias portando arcos y flechas, quizás en actitud de caza o de guerra, entre ellas destaca un perro y una serpiente. Esta última resulta especialmente significativa, pues ahí podría estar el origen del nombre del lugar: Villucura, que en mapudungún puede interpretarse como “piedra de la culebra”. Por lo mismo, se plantea que esta imagen pudo haber sido el referente que le dio el nombre al lugar.

La investigación no logró establecer temporalidad ni precisar a quién perteneció debido a la escasez de restos arqueológicos, ni tampoco existen paralelos claros en Chile para estas pictografías, pero algunas semejanzas, en cambio, se encuentran en la provincia argentina de Neuquén. Además, a corta distancia de las pictografías en una roca más pequeña cercana a la orilla del mismo río, se encuentra un petroglifo poco común, compuesto por una serie de perforaciones talladas en línea que forman una figura humana. Montane sugirió como mera hipótesis que, tanto las pictografías como el petroglifo, podrían corresponder a grupos pehuenche del período tardío, acostumbrados a la caza a ambos lados de los Andes.
Las condiciones que en la actualidad se encuentra el sitio de las pictografías no son las más adecuadas, ya que evidentemente no ha habido acciones orientadas a su conservación. A más de medio siglo del aporte científico de Montane, se evidencia que el arte rupestre es un patrimonio frágil, expuesto al deterioro natural y a la intervención humana. Proteger estos testimonios no significa solo la preservación de piedras antiguas, sino que se trata del resguardo de una profunda memoria cultural, inscrita en el paisaje precordillerano de la provincia de Biobío.
