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SALUD

“MI HIJO TODAVÍA NO CAMBIA LOS DIENTES”
Una preocupación frecuente en la consulta

Por Natasha Riquelme B. / Cirujano Dentista, Especialista en Periodoncia e Implantología
@dra.natashariquelme

Una de las preocupaciones que manifiestan papás y mamás que llegan a la consulta cuando traen a sus hijos pequeños, y que casi siempre viene acompañada de una comparación, es acerca del recambio de los dientes temporales, conocidos comúnmente como “dientes de leche”. Me cuentan que el compañero de curso ya perdió dos, que la prima de la misma edad tiene varios dientes nuevos o el hermano mayor comenzó a cambiarlos mucho antes. “¿Será que mi hijo está atrasado doctora?” dicen con cierta angustia.

Los primeros dientes comienzan a aparecer durante el primer año de vida y, alrededor de los dos años y medio, la mayoría de los niños ya tiene sus 20 dientes temporales. El recambio por piezas permanentes suele comenzar alrededor de los seis años, aunque existe una variación considerable en las edades y en la secuencia.

Por eso, comparar a dos niños de la misma edad no necesariamente nos dice si uno está atrasado. La edad es una referencia, pero no es el único dato que importa.

Algunos niños comienzan a perder sus primeros incisivos bastante temprano y otros que lo hacen después. También puede ocurrir que un niño cambie algunos dientes rápidamente y luego pase un período más largo sin que vuelva a suceder nada. Eso, por sí solo, no significa que exista un problema.

Incluso dentro de una misma familia puede haber diferencias. La erupción y el recambio dental están influidos, entre otros factores, por características individuales y familiares. Por eso, más que mirar lo que está ocurriendo en la boca del compañero, resulta mucho más útil observar cómo está evolucionando la propia dentición del niño.

También es importante recordar que no todas las piezas que aparecen alrededor de los seis años reemplazan a un diente temporal. Los primeros molares permanentes, por ejemplo, nacen detrás de los últimos molares temporales y llegan para quedarse. No son “muelas de leche” que luego se cambian.

Cuando conviene mirar un poco más

Que un niño tarde en cambiar sus dientes puede estar dentro de lo esperado. Pero también existen situaciones en las que la demora merece una evaluación odontológica.

A veces el diente permanente está presente, pero su salida se ha retrasado. En otras ocasiones puede faltar de manera congénita la pieza permanente que debería reemplazar al diente temporal. También existen dientes adicionales, alteraciones en la posición de erupción o situaciones como la anquilosis, en las que un diente temporal queda unido al hueso y no sigue el proceso habitual de recambio. Son situaciones diferentes y no pueden determinarse simplemente mirando la edad del niño.

Por eso, una señal que merece atención es una diferencia marcada en la secuencia entre un lado y otro de la boca, especialmente si un diente permanente ya apareció y el temporal correspondiente permanece, o si el recambio parece haberse detenido. En esos casos, se debe evaluar clínicamente la situación y, cuando corresponde, complementar el estudio con una radiografía para conocer qué está ocurriendo debajo de la encía. La evaluación del desarrollo de la dentición permite justamente decidir si basta con observar o si es necesario intervenir o derivar.