Un bocado lleno de sabor, perfecto para el aperitivo
GILDAS VASCAS CON ACENTO CHILENO
Por La Locuaz Cocinera

Conocí las gildas en uno de mis viajes y fue amor a primera mordida. Las probé en el País Vasco y quedé encantada con esa combinación tan sencilla y tan sabrosa a la vez. Desde ahí se convirtieron en uno de mis recursos favoritos cuando recibo visitas de improviso en casa, porque tienen cero complicación; sólo necesitas unos buenos ingredientes, palillos y listo.
Las gildas son un clásico de los pintxos de San Sebastián. Se cuenta que nacieron alrededor de 1946, cuando un cliente habitual del bar Casa Vallés, Joaquín Aramburu, comenzó a ensartar una aceituna, una anchoa y una guindilla en un palillo. La mezcla gustó tanto que terminó bautizándose como Gilda, en alusión a la película protagonizada por Rita Hayworth, porque decían que esa combinación recordaba a su personaje, verde, salada y un poquito picante.
La receta original es así de simple y esa es justamente su gracia.
Las anchoas hoy se encuentran fácilmente en frascos, en las cadenas de supermercados, así que no es mala idea tener uno en la despensa junto con aceitunas y algún buen encurtido. Con esos ingredientes podemos resolver un picoteo en pocos minutos.
Pero ya sabemos cómo somos los chilenos. Nos encanta tomar una receta y darle nuestra propia versión. Si no, pregúntenle al sushi.
Por eso, junto a la receta tradicional les dejo mi alternativa con acento chileno, reemplazando la anchoa por salmón ahumado y la guindilla por ají verde encurtido. La idea es mantener ese maravilloso contraste entre lo salado, lo ácido y un poquito de picor, y te aseguro que será un excelente bocado para acompañar un traguito en estos días primaverales.

Ingredientes para 12 unidades
- 12 aceitunas verdes sin carozo
- 12 trozos de anchoa en conserva o salmón ahumado
- 12 guindillas en vinagre o trozos de ají verde encurtido
- Aceite de oliva extra virgen
- Palillos de madera
Preparación
Escurrir bien las aceitunas y las guindillas o el ají. Enrollar cada anchoa o cortar el salmón en trozos pequeños. Ensartar en cada palillo el pescado, una aceituna y la guindilla o el ají encurtido. Terminar con unas generosas gotas de aceite de oliva y servir.

