HOME CAFÉ
20 años dejando a los angelinos con el corazón contento

Ubicado entre la Plaza Pinto y la Plaza de Armas, como dicen con simpatía sus dueñas, el restaurante y cafetería Home Café ha sido durante dos décadas parte del paisaje cotidiano de Los Ángeles. Ruth Marlene Jara y Andrea Oberg llegaron hasta aquí después de un recorrido que comenzó cuando eran vecinas, luego amigas y finalmente decidieron convertirse en socias.
Desde ese septiembre de 2006 han pasado muchas jornadas de trabajo, incontables platos preparados y largas conversaciones detrás del mesón. La amistad sigue intacta. Ellas mismas comentan, entre risas, que probablemente la paciencia también ha tenido bastante que ver.
El emprendimiento comenzó en un local de comida al paso en avenida Vicuña Mackenna. Pero su objetivo era llegar a tener el negocio que habían imaginado, un espacio donde pudieran ofrecer una propuesta más amplia y desarrollar su propia manera de entender la gastronomía y la atención.
El camino fue gradual. Primero fueron las dimensiones del local, después la incorporación de nuevas preparaciones, más adelante el equipo que comenzó a acompañarlas en las distintas tareas. Así fueron dando forma a un restaurante sencillo, acogedor y reconocible para quienes transitan por el centro de Los Ángeles.
Andrea está a cargo de la cocina y la mayoría de los platos que llegan a la mesa son preparados por sus manos laboriosas. Sandwiches, chorrillanas, lasañas, postres y los distintos platos que componen el menú diario requieren organización y varias horas cocinando sin parar. Ruth, en tanto, se ocupa de la caja, los proveedores y la atención de las mesas.

Y aunque se pudiera pensar que cuando se cierra la cortina ellas se van a casa, la verdad, cuentan, es que el trabajo continúa. “Cuando las últimas mesas quedan vacías yo me dedico a ver todo el tema administrativo y comienza la limpieza. No se deja la cocina hasta que cada cosa quede limpia y en su lugar. La plancha, los utensilios y las superficies se higienizan diariamente” comenta Ruth Marlene. “Yo no me puedo ir hasta que todo quede impecable” agrega Andrea.
La idea es dejar preparado el espacio para comenzar bien al día siguiente. Esa rutina forma parte de la jornada diaria y también se puede observar, porque la cocina está abierta a la vista de quienes llegan al local.
Para ambas, la preocupación por trabajar con buenos ingredientes y mantener un estándar constante ha sido clave para ganar la fidelidad de quienes regresan. También lo son las porciones generosas, que más de algún cliente se encarga de destacar.
Pero cuando intentan explicar qué ha sostenido la sociedad durante todo este tiempo, ninguna comienza hablando de gastronomía.

Aparecen palabras como respeto, lealtad, honestidad, cariño y amor por lo que hacen. “Ser socias durante dos décadas significa compartir mucho más que las decisiones de una empresa. También implica atravesar días buenos y malos, resolver problemas, asumir riesgos y aprender a ponerse de acuerdo” explican.
A medida que fueron creciendo, necesitaron sumar apoyo para la atención de las mesas y la cocina. En esa expansión apareció otra convicción que ambas han mantenido desde hace años, que es la importancia de generar oportunidades para otras mujeres.
“Vemos que, lamentablemente, nuestra sociedad no está equiparada en el ámbito del trabajo para las mujeres”, enfatiza Ruth Marlene. “Nosotras siempre hemos pensado en dar una oportunidad para ellas, con todo lo que implica, porque aunque tienen muchas responsabilidades a cuestas, son muy comprometidas con el trabajo”.

De la misma manera, han procurado incorporar entre sus proveedores a negocios y emprendimientos liderados por mujeres.
La inquietud por aportar también las ha llevado a involucrarse en el desarrollo de la gastronomía local. Home Café integra la Agrupación Gastronómica de Los Ángeles, desde donde participan junto a otros colegas del rubro en iniciativas destinadas a fortalecer esta actividad en la comuna.
Ese vínculo con Los Ángeles también está presente en la renovación de la fachada, realizada durante el verano pasado. La intervención no se limitó a una mano de pintura, sino que incorporó un colorido mural que le dio una nueva presencia al local y que terminó incluyendo a un inesperado protagonista.
Se trata de la escultura de un gato que hoy recibe a quienes llegan a Home Café, y que resultó ser un acierto. Los niños son quienes más se sorprenden al verlo, aunque los adultos tampoco se quedan atrás. Más de alguno se detiene a fotografiarse junto a él y, sin que ellas lo buscaran, el pequeño felino terminó convirtiéndose en parte de la identidad del lugar.
Esa cercanía con quienes pasan por Home Café también se ha construido en las mesas, a través de los años. Ruth Marlene y Andrea saben que una parte importante de esta historia se explica por la fidelidad de sus clientes, tanto particulares como empresas, que han confiado en sus preparaciones y en la atención que entregan. “Entonces, ¿cómo no vamos a estar agradecidas?”, dice Ruth Marlene. Andrea asiente.

Para ellas, la celebración de este vigésimo aniversario tiene mucho que ver con las personas que la hicieron posible. Cuando miran a su alrededor, pueden reconocer en cada mesa, en cada integrante de su equipo y en cada cliente que regresa, una parte de todo lo que han construido.
“Nuestro eslogan es ‘Sabor de hogar’ porque representa que una buena comida puede dejar la guatita llena, pero cuando está preparada con cariño, buenos ingredientes y acompañada de una atención cercana, también puede dejar el corazón contento”.

