ODONTOLOGÍA EN TIEMPOS DE INTELIGENCIA ARTIFICIAL
¿Reemplazará a los dentistas?
Por Natasha Riquelme B./Cirujano Dentista, Especialista en Periodoncia e Implantología

Días atrás, me reuní con algunos colegas, y hubo una frase que me quedó dando vueltas. “En unos años más la inteligencia artificial nos va a reemplazar”, dijo uno de ellos. Todos nos reímos y rápidamente comenzamos a debatir en torno al tema. Como ya es sabido, esta tecnología está entrando en distintas áreas del quehacer de las personas y en la odontología también.
Actualmente existen herramientas que utilizan inteligencia artificial para reconocer estructuras en imágenes, apoyar la detección de determinadas alteraciones, analizar fotografías, colaborar en la planificación de tratamientos y procesar información clínica, sin embargo, cuando hablamos de salud, detectar algo es distinto a comprenderlo.
Para llegar a un diagnóstico es necesario escuchar al paciente, conocer sus antecedentes, saber qué le ocurre, desde cuándo, si tiene dolor o sensibilidad y qué otros factores pueden estar influyendo. A la vez, es necesario examinar la boca y relacionar todo lo anterior con la información que entregan las distintas tecnologías.
La evidencia disponible hasta ahora demuestra que la IA puede ser una buena herramienta de apoyo, pero sus resultados no son infalibles y pueden variar según el tipo de imagen, los datos con los que fue entrenada y la complejidad del caso.
En odontología ya hemos visto los escáneres intraorales, por ejemplo, que nos permiten obtener modelos digitales de la boca y trabajar con una precisión que hace algunos años era difícil de imaginar. Sistemas de diseño y fabricación digital permiten planificar y confeccionar determinadas restauraciones a partir de esa información. Son avances enormes que no reemplazan la evaluación clínica. La tecnología entrega herramientas cada vez mejores, sin embargo, el profesional sigue siendo quien debe interpretar esa información y decidir qué es lo más adecuado para cada paciente.
Además está la parte más humana de nuestra profesión, que es la atención de nuestro paciente. Una persona llega a la consulta con una molestia, una preocupación, una experiencia previa, sus propios temores y expectativas. Escucharla, explicarle lo que encontramos, conversar sobre las alternativas y acompañarla en la decisión también es parte de atender.
Vuelvo a la frase de mi colega y mi reflexión es que la inteligencia artificial probablemente seguirá avanzando y podrá ayudarnos, pero la responsabilidad de comprender qué significa, ponerlo en el contexto de una persona y decidir junto a ella qué camino seguir continuará necesitando conocimiento, experiencia y criterio profesional.
