¡SE ME ROMPIÓ UN DIENTE!
Por qué las fracturas dentales no siempre se deben a ese último bocado
Por Natasha Riquelme B. /Cirujano Dentista-Especialista en Periodoncia e Implantología
@dra.natashariquelme

“Doctora, estaba comiendo algo blandito y de repente se me rompió un diente” me dijo hace unos días una paciente de mediana edad; y es algo que he escuchado en varias oportunidades en mi consulta, sobre todo cuando llegan urgencias.
Y es que muchas personas sienten que ocurrió de un momento a otro, pero debo decirles que la mayoría de las veces esa fractura no apareció ese día, generalmente lo que pasa es que la pieza dental llevaba tiempo debilitándose y ese último bocado solo terminó por evidenciar un problema que ya existía.
Los dientes son estructuras muy resistentes, pero con los años van enfrentando el desgaste propio del uso, restauraciones antiguas, pequeñas fisuras que no siempre se perciben y, en algunos casos, caries que avanzan sin provocar molestias. Todo eso puede hacer que una pieza pierda parte de su fortaleza sin que la persona lo note.
También hay hábitos que aumentan el riesgo de fracturas, como apretar o rechinar los dientes mientras dormimos, morder hielo, abrir envases con la boca o usar los dientes para cortar objetos, son acciones más comunes de lo que imaginamos y pueden generar un daño progresivo. Incluso una restauración muy grande o con muchos años de uso puede dejar al diente más vulnerable frente a una fuerza que antes habría soportado sin problemas.
He visto numerosos casos de dientes que se han fracturado sin que el paciente haya sentido dolor, es decir, no hubo una señal de alerta y la pieza permanece completamente asintomática hasta que se rompe. Dependiendo de la profundidad de la fractura, el tratamiento puede ir desde una restauración simple hasta procedimientos más complejos para intentar conservar el diente.
Por eso insisto tanto en los controles preventivos. Muchas veces es posible detectar restauraciones desgastadas, pequeñas grietas o zonas debilitadas antes de que se transformen en una urgencia. Actuar a tiempo evita tratamientos más invasivos y a la vez permite conservar por más años nuestros dientes naturales.
