Una Revista Con Identidad Local

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LUCCA BAKERY
Un Emprendimiento Familiar que Conquista Paladares

Por Soledad Durán B.
Fotografías: Pablo Salas C.

Quienes tienen un olfato agudo pueden percibir, ya desde la Plaza Pinto de Los Ángeles, el envolvente aroma a pan recién horneado y a ese dulzor tibio que despierta los sentidos; porque a pocas cuadras la producción no cesa en Lucca Bakery, una panadería artesanal que se ha ido instalando con fuerza en el paladar de muchos angelinos.

Este emprendimiento local, ubicado en Lynch 199, es fruto del trabajo y talento de Lucas Urbina (29), cocinero de formación, quien además estudió administración en empresas gastronómicas. Cercano y de trato amable, sus ojos se iluminan cuando habla de su masa madre, de los procesos, de cómo lograr un buen resultado.

Con agilidad, se mueve entre la cocina y la sala de ventas. A ratos está concentrado en las masas; luego aparece saludando a quienes llegan, preguntando cómo estuvo lo que probaron la última vez, recomendando algo nuevo. La cafetería se empieza a llenar de a poco, y él sigue ahí, presente en todo, y siempre con una sonrisa que transmite su pasión por el oficio.

La historia parte en pandemia, mientras estaba en su último año de gastronomía, cuando comenzó a hacer pan en su casa para evitar salir. Un día su mamá, Paulina, al ver su motivación, compró un saco de harina y desde ese momento, Lucas decidió experimentar con nuevas recetas.

“Horneaba todos los días, pero me aburrí del típico pan amasado. Quería algo mejor, y ahí empecé con la masa madre”, cuenta. Ese fue el punto de partida de un camino mucho más exigente, ya que la fermentación natural requiere tiempo, cuidado y constancia.

Los primeros panes los vendió a vecinos, en su propio sector. Después vinieron los pedidos por redes sociales, los clientes que recomendaban, los que volvían. Algunos de ellos, dice, lo han seguido desde esos primeros días.

Pero el crecimiento fue paso a paso. Lucas trabajó en panaderías y restaurantes, aprendiendo desde dentro, entendiendo cómo funciona realmente el rubro, cómo se organiza la producción, cómo se lidera un equipo. Mientras tanto, su masa madre seguía siendo parte de su rutina diaria.

El Impulso Familiar que Dio Vida a Lucca

“Mi mamá fue la que empujó todo. Ella siempre quiso tener algo propio y apostó por mí y mi producto. Yo le dije que la ayudaba a partir, pero fue ella la que lo vio claro desde el inicio; de hecho yo no quería que le pusieran mi nombre a la panadería, por eso lo modificaron un poco y lleva la doble C”, recuerda entre risas.

Así comenzó el primer local, en Villa España. Durante meses, combinó dos trabajos; de madrugada hacía pan, dejaba a su mamá atendiendo y en la tarde se iba a su turno en un restaurante. Fueron jornadas largas e intensas, sostenidas por la convicción de estar ofreciendo un pan de calidad y sabor únicos.

Hasta que el proyecto empezó a tomar más fuerza y Lucas decidió abocarse por completo a la panadería, sumando los dulces, luego la bollería francesa y española, con sus croissant como producto estrella, que destacan al estar bien trabajados, con capas definidas, crocantes, con rellenos que van desde lo clásico a lo más creativo.

En medio de la conversación, Lucas ofrece probar. Acerca un trozo de torta de chocolate sin gluten y sin azúcar, después variedades de pan. Se queda atento, observando la reacción, esperando ese comentario que, más que halago, es confirmación. Y lo cierto es que no hace falta exagerar ni buscar palabras rebuscadas, porque todo está realmente bien logrado. Se nota en el sabor, en la textura, en el equilibrio. Y eso, inevitablemente, se dice desde el alma, o quizás desde el paladar.

Ahí aparece en su rostro una expresión de orgullo y satisfacción, esa que proviene de la certeza de que en cada una de sus preparaciones está su trabajo minucioso y la calidad de las materias primas.

Conseguir el punto exacto de crocancia, suavidad y sabor no ha sido por azar. Hay una preocupación constante por los procesos, por los tiempos, por la elección de ingredientes y la masa madre, otra vez, como base de todo.

“He investigado y estudiado mucho, diría que casi me he obsesionado en perfeccionar la técnica y para mí el proceso es lo más importante. Si uno lo respeta, el producto habla por sí solo”, dice.

Actualmente Lucca Bakery es panadería, pastelería y cafetería. Un espacio que se ha ido llenando de vida, donde cada vez son más los clientes que llegan y vuelven. Mientras conversamos, las mesas se ocupan, los pedidos salen, la dinámica no se detiene.

El proyecto también creció en cuanto a personal, y ya cuentan con más de 10 trabajadores. Su madre está a cargo de las finanzas, su hermana Camila lidera la administración, sus hermanos Florencia y Martín se han ido integrando en distintas áreas. Hay una estructura, pero también una confianza y cariño que distinguen a este negocio familiar. “Mi mamá es mi pilar. Esto también es por ella”, dice el joven emprendedor.

Y se entiende. En poco más de cuatro años, el crecimiento ha sido constante, con una propuesta que se amplía en variedad y detalle. Panes que van desde la clásica baguette hasta integrales con semillas, ciabatta o focaccia; una bollería donde los croissant destacan por su textura y sabor; y una pastelería pensada tanto para disfrutar en el lugar como para regalar. En ese sentido, sus presentaciones –especialmente en formato lingote– destacan por un cuidado diseño, con cajas de estética limpia y atractiva que elevan la experiencia y las convierten en un regalo que entra por la vista incluso antes del primer bocado.

Además, el intenso trabajo de producción, les permite también abastecer a distintos locales de Los Ángeles, expandiendo una presencia que va más allá de su propia vitrina. Con opciones para pedidos y una oferta que combina calidad, variedad y presentación, Lucca Bakery sigue creciendo con el foco puesto en ofrecer productos de alta calidad y que invitan, siempre, a volver.

Dirección: Lynch 199, Los Ángeles
Teléfono: +56 9 99759416
Instagram: @lucca_bakery.la