Conoce la Nueva Tendencia en Odontología
¿SONRISA NATURAL O SONRISA PERFECTA?
Dra. Natasha Riquelme B. / Cirujano Dentista-Especialista en Periodoncia e Implantología
@dra.natashariquelme

Durante años, la idea de una “sonrisa perfecta” estuvo asociada a dientes extremadamente blancos, alineados de forma milimétrica y, muchas veces, con un aspecto poco natural. Sin embargo, esa tendencia ha ido quedando atrás. En la actualidad, tanto pacientes como profesionales hablamos cada vez más de sonrisas naturales, aquellas que respetan la anatomía, la edad, el rostro y, por sobre todo, la salud de cada persona.
La odontología actual entiende que no existe una sonrisa ideal única. Cada boca tiene su propia historia, y el verdadero desafío está en lograr una sonrisa armónica, que se vea sana, funcional y auténtica.
Y una sonrisa natural no es necesariamente perfecta en términos estéticos tradicionales, sino más bien, una donde los dientes, las encías y los implantes —cuando son necesarios— se integran de forma equilibrada con el rostro. Pequeñas variaciones de color, forma o tamaño son normales y, de hecho, aportan identidad.
Es necesario recalcar, que las encías juegan un rol fundamental, ya que si están sanas, firmes y bien posicionadas son la base de cualquier sonrisa bonita, porque sin salud periodontal, ningún tratamiento estético puede mantenerse en el tiempo.
El rol de los implantes en esta nueva tendencia
Existe el mito de que los implantes dentales siempre se notan o se ven “artificiales”. Sin embargo, debo comentarles que gracias a los avances tecnológicos y a una planificación personalizada, los implantes están pensados para imitar la forma, color y función del diente natural, respetando también el contorno de la encía.
Un implante bien planificado puede devolver la función al masticar, permitir hablar y reír con confianza, sin temor a que algo se vea poco natural. El objetivo ya no es que el implante destaque, sino que pase desapercibido.
Menos exageración, más equilibrio
La tendencia actual apuesta por tratamientos que no cambien radicalmente una sonrisa, sino que mejoren lo que ya existe, corrigiendo problemas reales como infecciones, pérdida dentaria o encías inflamadas, y potenciando la estética desde la salud.
Esto también implica escuchar al paciente, entender su estilo de vida, su edad y sus expectativas. Una sonrisa natural en una persona joven no será la misma que en un adulto mayor, y ambas pueden ser igualmente bonitas y saludables.
Salud primero, estética después
Un punto clave de esta nueva mirada es que la estética no puede ir separada de la salud. Encías que sangran, movilidad dental o mal aliento no son normales y deben tratarse antes de pensar en blanqueamientos o cambios estéticos.
Cuando la base está sana, los resultados además de verse mejor, duran más. Y eso, finalmente, es lo que busca la mayoría de los pacientes.
